Pfizer comenzó a probar su vacuna contra el coronavirus en humanos

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El gigante farmacéutico Pfizer comenzó a probar múltiples versiones de una vacuna experimental contra el coronavirus en personas jóvenes y saludables en los Estados Unidos esta semana, en lo que representa un primer paso hacia determinar la seguridad, nivel de dosis y candidata más prometedora, la cual luego será probada en ensayos más amplios que buscarán establecer su efectividad.

En lo que es un ensayo inusual -que ilustra la imperiosa necesidad de encontrar una vacuna contra el Covid-19- Pfizer está testeando cuatro versiones de la vacuna al mismo tiempo. Usualmente las compañías dedican años a experimentos en animales para luego elegir una candidata prometedora que probarán en humanos. Pero la farmacéutica decidió crear un ensayo flexible que le permita elegir la mejor opción rápidamente.

“La pandemia nos alcanzó con una velocidad rápida y furiosa, y no pudimos dedicar años a investigar", dijo Kathrin Jansen, la directora de investigación y desarrollo de vacunas de Pfizer. “Debido a la urgencia y la crisis, dijimos, ‘¿que podemos hacer para acortar el tiempo de desarrollo de una vacuna?’”.

Jansen dijo que el objetivo es tener lista una vacuna que pueda ser usada en grupos de alto riesgo para el otoño boreal - una meta ambiciosa que está en línea con los tiempos de un grupo de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido. Hay al menos otras ocho posibles vacunas que se están testeando en humanos a nivel mundial, de acuerdo a un contador del Instituto Milken.

La vacuna se está desarrollando junto con la compañía alemana BioNTech y usa un tipo de material genético, llamado ARN, para enseñarle al sistema inmunde de una persona a defenderse contra el coronavirus.

El ensayo, inicialmente emplazado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland y la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, administró las primeras cinco dosis a humanos el lunes. Cuatro de cada cinco personas en el ensayo recibirán una vacuna experimental, mientras que la última recibirá un placebo.

“Esto es un mundo completamente nuevo, el hacer este tipo de pruebas”, dijo Kathy Neuzil, directora del Centro para el Desarrollo de Vacunas y Salud Global de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland. “Hemos hecho muchos ensayos como estos, pero aquí lo hemos hecho con precauciones relativas al Covid: controlar a las personas aún antes de que entren al edificio, tomarles la temperatura, asegurarnos de que tengan mascarillas y que los participantes estén distribuídos a lo largo de una sala en vez de sentados juntos”.

El ensayo comenzará con personas jóvenes y sanas entre las edades de 18 y 55. Pero a medida que se determine su seguridad en ese demográfico, se expandirá a grupos de mayor edad -gente de hasta 85 años- debido al riesgo que les representa el Covid-19, la enfermedad causada por el coronavirus. Al final, los investigadores convocarán a 90 personas en cada uno de los sitios de pruebas, que también incluirá al Centro Médico de la Universidad de Rochester y el Centro Médico del Hospital de Niños de Cincinatti.

La información se usará en etapas más avanzadas del estudio, diseñadas para testear la efectividad de la vacuna y que Jansen dijo podrían empezar este verano.

Michael Sikorski, de 26 años, se presentó en la clínica el martes sabiendo que era la cuarta persona en recibir la vacuna en Maryland. Sikorski, quien está estudiando para convertirse en médico y científico, usó una máscara, se sometió a chequeos de temperatura y se hizo un hisopado nasal para confirmar que no estaba infectado con Covid-19. Pasó horas en una sala de conferencia en Baltimore con otros voluntarios. Sikorski calificó para recibir la vacuna, pero deberá volver el miércoles para que se la administren.

Sus motivaciones son “tanto personales como globales”, dijo Sikorsi, quien además estudia los genomas de los microbios que causan los brotes.

“Mis padres son parte del grupo de riesgo por edad, lo mismo que mis abuelos. Me encantaría, tanto como estudiante de medicina como investigador de microbiología, tener un rol activo en el desarrollo de una vacuna que pudiera ayudar”, dijo Sikorsi. “También entiendo la importancia de ensayos de vacunas seguros, y de asegurarse de que estos productos sean probados primero en personas sanas y sean monitoreados de cerca para luego expandirlos”.

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