¿La miel de abeja tiene fecha de caducidad?

Nacionales
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

La miel es el sustituto natural perfecto para el azúcar. Su gusto edulcorante es distintivo y altamente buscado por los paladares que disfrutan de lo dulce. Tanto su imagen, como su olor y sobre todo su sabor nos llaman a querer combinarla con gran cantidad de postres y alimentos.

Por esto, puede que no sea tan extraño tenerla siempre acumulada en nuestros hogares para poder disponer de ella cuando queramos. Sin embargo, por lo general, el gusto de esta es tan marcado que no se requiere de mucha para que endulce nuestras comidas.

Entonces, ¿vale la pena guardar grandes cantidades de miel en la despensa? ¿No habrá riesgo de que esta caduque? ¿Será mejor comprarla a demanda? El día de hoy, en honor al Día Mundial de la Abejas, te traemos las respuestas a estas preguntas.

Dulzor que se mantiene por siglos

¡Buenas noticias! Si tienes botellas enteras de miel en tu despensa –que pensaste tendrías que regalar o consumir antes del estimado año y medio que el embace declara como tiempo de vida útil–, puedes ir a dormir con tranquilidad; pues, bajo las condiciones adecuadas, la miel permanecerá allí por mucho tiempo.
De hecho, si la miel es natural y no se encuentra expuesta a altas temperaturas, esta no caducará por décadas, e incluso siglos. Y esto no se trata solo de un supuesto, sino de un hecho que la propia historia nos ha confirmado antes de que la ciencia se hiciera más preguntas.

Sabiduría ancestral

Según un descubrimiento que llevó a cabo un equipo de arqueólogos en Egipto, la miel teóricamente podría permanecer comestible con miles de años de diferencia entre el momento de producción y el de su consumo.
La polémica muestra de miel que se encontró en las excavaciones egipcias datada de hacía al menos 3 mil años atrás, pero seguía siendo perfectamente comestible, tal como lo comprobaron los propios arqueólogos.

Gracias a esto, fue posible no solo comprobar las posibilidades de resistencia de la miel, sino que se descubrió la predilección que esta cultura antigua tenía por la miel. Ahora sabemos que esta no solo era usado como edulcorante, sino también como un conservante –debido a sus propiedades bactericidas– y como medicina.
En la actualidad, ya conocemos también todas estas capacidades de la miel. Pero, ahora también tendremos la seguridad de que, una vez la adquiramos, esta se quedará con nosotros por tanto tiempo como la necesitemos.

¿Cuál es el secreto detrás de su duradera magia?

¿Básicamente? La naturaleza y su sabiduría. Solo la miel pura es capaz de mantenerse intacta por miles de años sin perder sus propiedades de sabor ni de nutrición.
El motivo detrás de esta particular longevidad libre de conservantes son las características propias del alimento. Por lo general, el bajo pH de la miel y su contenido de azúcar naturales son factores que juegan a favor de esta para evitar su descomposición.
Si a esto se le suma el ambiente de baja humedad que se crea en la miel, nos encontramos con un ambiente naturalmente estéril para las bacterias. Motivo por el cual no son capaces de subsistir en la miel y desencadenar procesos de descomposición.
Asimismo, la miel tampoco termina llegando al otro extremo y secándose gracias a la higroscopia. En otras palabras, a la capacidad que tiene de absorber la humedad de ambiente. Debido a lo cual, sus niveles de humedad se pueden mantener estables a lo largo de los años con acciones tan simples como almacenarla a la temperatura correcta.

Solo la miel natural puede hacer este milagro

Como ya lo mencionamos, solo la miel que es 100% de origen natural posee los particulares beneficios de una vida casi eterna. Para que puedas aprender a diferenciar una miel procesada de otra natural, acá de comentamos los puntos a los que se debe prestar atención.

En principio, la miel natural nunca debe estar filtrada, por lo que elementos como el polen permanecerán en ella –mientras más alto el contenido de polen, mejor. Como complemento, la miel no puede ser “cocinada” altas temperaturas durante el procesamiento. De serlo, las vitaminas y las enzimas llenas de nutrientes para el organismo simplemente serían eliminadas.
Claramente, a simple vista no es posible hacer estas diferenciaciones. Por lo que, deberás estar muy atento de los proveedores que utilizas de la información sobre la miel que viene en los envases. Ya que, otro punto importante a chequear para determinar que esta sea natural es que no se hayan añadido en ella compuestos como antibióticos, pesticidas ni herbicidas comunes.

Si la miel no caduca, ¿por qué se cristaliza?

A pesar de todo esto, aunque la miel no caduca como tal, con el tiempo si puede experimentar algunos cambios físicos. En general, estos se limitan a un proceso de cristalización en el que la miel se endurece, pero no pierde su sabor ni su olor.
Este proceso se desencadena debido a la presencia del azúcar y el polen en el compuesto que tienen a aglutinarse y a endurecerse con el paso del tiempo. Los factores que interactúan en todo si proceso de desarrollo son la temperatura, la proporción de glucosa, las cantidades fructosa y el polen.

Una prueba de autenticidad

Además de esta reacción, existe otra posibilidad para la miel que pasa mucho tiempo almacenada. Esta comienza a oscurecer su color y probablemente pierda cualidades como el sabor y el olor.
En estos casos, te estarán encontrando con una miel que no es 100% natural. Ya que estos cambios alertan de la falta de polen en el elemento, un factor clave para comprobar la autenticidad de la miel. En pocas palabras, la cristalización de esta podría convertirse en una prueba de su legitimidad y longevidad, mientras que su oscurecimiento se convertiría en una alerta de su posible descomposición –por no ser auténtica.

¿Se puede revertir la cristalización de la miel?

Efectivamente, aunque la miel se puede ingerir sin problemas incluso estando cristalizada, es posible eliminar los “grumos” y devolverle su pegajosa y traslúcida consistencia. Para esto, todo lo que es necesario es vaciar la miel en un envase y sumergir este en agua tibia durante algunos minutos.
No es necesario que el agua llegue a la miel, solo que haga contacto con el recipiente de forma que el calor transmitido llegue hasta la miel y los cristales comiencen a ceder. Para acelerar el proceso, también podrían revolver la miel y así colaborar con la disolución de los cúmulos de miel cristalizada.

¡Salvemos a las abejas!

La miel es claramente un producto natural delicioso del que la humanidad ha estado disfrutando desde hace miles de años. Y no tendríamos la posibilidad siquiera de probarlo si no fuera por las abejas melíferas.


Actualmente, las poblaciones de estas en el mundo se encuentran amenazadas por factores como el cambio climático, el uso de químicos y pesticidas en el ambiente o la llegada de nuevos depredadores que amenacen sus colonias. Justo hoy, en el Día Mundial de la Abejas, es un buen momento para entrar en consciencia de esta realidad y comenzar a poner nuestro grano de arena por la causa.

Desde tomar decisiones personales más sustentables con las que causar menos daño al planeta, hasta hacer donaciones directas a los apicultores de la zona para que estos continúen con su labor, cualquier de estas acciones al final colaborará en la persecución de una meta común: salvar a las abejas melíferas de su extinción.